Colegio oficial de arquitectos de Galicia - Delegación Lugo

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16/06/2010 | Concursos

buj+colón arquitectos. Proyecto ganador para la rehabilitación del Cuartel de San Fernando como Centro de Interpretación e Museo da Romanización

Paneles del proyecto ganador del concurso  para la rehabilitación del Cuartel de San Fernando como Centro de Interpretación y Museo de la Romanización

buj+colón arquitectos
http://www.buj-colon.com/

01. Memoria de la propuesta:

 

"El único héroe capaz de cortar la cabeza de Medusa es Perseo, que vuela con sus sandalias aladas; Perseo, que no mira el rostro de la Gorgona sino sólo a su imagen reflejada en el escudo de bronce, para cortar la cabeza de la Medusa sin quedar petrificado".

 

            Posiblemente esta cita de Italo Calvino hablando sobre la Levedad, sea un importante referente en el planteamiento de la propuesta. ¿Cómo no quedar petrificados ante la tarea de rehabilitar el cuartel de San Fernando, edificio militar proyectado por Amphoux - Sabatini en el siglo XVIII, y convertirlo en un Centro de Interpretación y Museo de la Romanización de Galicia? Semejante peso requiere levedad en las decisiones y una búsqueda de los valores de una arquitectura preocupada en minimizar su impacto sobre lo existente.

 

            A nivel urbano nos encontramos con un edificio hermético y sobrio que necesita de elementos de transición entre el interior y el exterior que ayuden a conectar al visitante con el contenido museográfico. El patio central del cuartel constituye, sin duda alguna, el principal y más importante de todos ellos. De ahí la apuesta de emplear dicho espacio central como corazón del proyecto, dando pie a que la totalidad de los programas nazcan desde este lugar. Por esta razón se desea mantener la claridad en la jerarquía de fachadas y accesos. Para ello, se mantiene el acceso principal al museo por la fachada de la Calle de San Fernando dando mayor amplitud a la zona de accesos.

 

            La parte trasera del cuartel, situada en la Calle de Quiroga Ballesteros, constituye una herida entre la ciudad y el edificio, no haciendo uso del gran potencial que posee. Por ello, se va a aprovechar el desnivel para generar un espacio público en pendiente conectando la cota del patio central con los niveles de la calle. Bajo dicho elemento urbano inclinado van a aparecer los anexos del edificio, destinados a albergar los programas con cierta independencia respecto al Museo. Así, la Calle de Quiroga Ballesteros queda destinada al peatón, con acceso restringido a vehículos, y va a coserse mediante operaciones entre lo natural y lo vegetal al nuevo plano aterrazado. La Calle de San Froilán va a completar su carácter peatonal, enlazándose de modo natural con el nuevo anexo público. El edificio, además de resolver el programa, regala a la ciudad espacio público. La Calle Manuel Amor Neilán va a mantener su carácter de tráfico rodado, siendo imprescindible para garantizar el acceso de los vehículos de carga y descarga, así como del personal del centro.

 

Organización del programa:

 

            El programa se ha organizado de tal manera que las zonas de acceso público y de acceso privado queden perfectamente independizadas en un esquema elemental de circulaciones y accesos. Así, el patio central del cuartel va a convertirse en el espacio que concentre toda la actividad del edificio a modo de plaza cubierta, a la vista de todos y cada uno de sus usuarios, como espacio emblema del edificio.

 

Las zonas de acceso público se han situado en las plantas bajas, tanto de la antigua como de la nueva edificación, acercando el programa al visitante sin recurrir a circulaciones verticales. De este modo, las salas de exposiciones quedan siempre ligadas al patio central. Los programas de cafetería, biblioteca y corazón de rede conforman el programa público orientado hacia la nueva edificación, como fachada de todo aquel programa que se puede usar en el día a día, sin necesidad de alterar el ritmo del Museo, otro ritmo. El edificio se organiza orientando su programa y conformando las relaciones prioritarias entre sus diferentes usos, dando como resultado un esquema bipolar, con dos fachadas; El Museo y Centro de Interpretación. Resulta crucial el enorme interés de los programas, que de un modo más independiente al Museo, van a jugar las salas multiusos, la biblioteca, el auditorio o incluso la cafetería - terraza.

 

            Las zonas de acceso privado se han situado en la planta superior del edificio, dotándolas así de mayor independencia respecto al plano público, resolviendo sus accesos y controles en torno a los núcleos de comunicación vertical, respetando la altura original de sus forjados. De este modo, las zonas de administración, laboratorios y almacenes, se han conectado directamente con la zona de depósito de materiales y la de carga y descarga, situadas en el sótano habilitado bajo la cafetería y la biblioteca, siguiendo las recomendaciones del estudio geotécnico facilitado.

 

El espacio expositivo. Estrategias:

 

La estructura espacial del cuartel se nos presenta de un modo austero y militar, lo que nos lleva directos a una pregunta; ¿Cómo quiere ser el museo? La respuesta es clara; un museo busca espacios de gran altura para que la obra expuesta respire y pueda transmitir su valor. Un museo pide luz natural y luz cenital desde la cubierta, para poder hacernos sentir que el espacio dignifica la obra expuesta, que la luz baña los arcos, los muros y las vigas que estructuran la arquitectura.

 

De este modo se ha planteado una estrategia de adaptación a nuevos programas que busca en lo existente la potencialidad de los espacios en los que debe alojarse un museo. La fuerza del sistema estructural existente queda a la vista de todos cuando el espacio deja fluir la luz natural entre todo el entramado de madera.

 

El patio:

 

            La intervención en el patio del cuartel va a permitir compaginar los programas permanentes de exposiciones con usos temporales y eventos gracias a la cubrición del mismo. El sistema empleado va a proteger el patio de la lluvia y el frío, además de, en verano minimizar la entrada de luz solar directa mediante su propia configuración de elementos estructurales, a modo de lamas. Dicho plano va a apoyarse puntualmente sobre los muros perimetrales de la fachada interior al patio, modificando el sistema actual de recogida de pluviales.

 

La nueva edificación:

 

            La intervención en la zona trasera del cuartel, frente a la Calle de Quiroga Ballesteros, constituye una de las claves del proyecto. En primer lugar se cose mediante un gran gesto inclinado, la cota de la Calle de Quiroga Ballesteros con la del patio central del Museo, conectando los dos niveles urbanos que habían sido creados a partir de la construcción del cuartel. De este gran gesto para la ciudad nace un programa abierto y activo para un edificio de estas características: la Terraza. Evidentemente ligada a dicha terraza, está la cafetería, como signo de afloramiento de programas al espacio exterior. Desde la misma terraza va a ser posible observar la nueva zona peatonal.

 

            Bajo este plano se van a situar el auditorio y las salas multiusos, dos programas en los que se valora la independencia respecto del Museo, sin renunciar por supuesto a una conexión directa a través del núcleo central de la fachada Oeste del edificio. Entre dichos programas y el edificio existente, se va a provocar una fractura en la que se alojará la zona de carga y descarga. Los niveles a los que se plantean tanto el auditorio como las salas multiusos, se consideran superficiales, aprovechando la excavación para dotar de pendiente y suficiente altura al auditorio y a las salas. Estos dos programas conforman la ocupación permitida de 375m2, dejando el resto de la parcela libre para la construcción del gran plano inclinado.

 

Carga y descarga

 

            A la zona de carga y descarga se accede desde la calle Manuel Amor Neilán, en el punto de encuentro entre la antigua y la nueva edificación, como fisura de comunicaciones para los vehículos del personal del edificio.