Colegio oficial de arquitectos de Galicia - Delegación Lugo

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26/02/2012 | Revista de prensa

IN MEMORIAM. LUIS MORENO MANSILLA

"La repentina e inesperada muerte de Luis Moreno Mansilla deja un vacío en la arquitectura española. Todos los que le conocimos recordaremos su aguda inteligencia, su pícaro sentido del humor y su humildad, una combinación que le convirtió en un colega entrañable y en un gran profesor. Luis era un artista en el arte de la amistad que tenía en cuenta el punto de vista de la otra persona y que a menudo contestaba con un enigma. En su arquitectura, combinaba el rigor intelectual con toques de ingenio creativo que hacían que todo pareciese aparentemente sencillo. Siempre estaba buscando la idea adecuada para cada proyecto y encontraba inspiración en lugares inesperados.

A Luis le gustaban las normas para poder transgredirlas. Era profundamente serio, pero veía el valor del juego. Estas actitudes se perciben en las obras que realizó en asociación con Emilio Tuñón desde 1992 en adelante, después de que ambos dejaran el estudio de Moneo. Algunos de estos edificios pasarán a la historia como algunas de las contribuciones más importantes a la disciplina. Uno piensa, por ejemplo, en el MUSAC de León (2001-2004), con su plano en zigzag que revela los espacios para las exposiciones y que ganó merecidamente el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Europea en 2007. Otros, menos espectaculares, como el Museo de Bellas Artes de Castellón (1996-2001), con su riguroso sentido del orden y su sobria postura cívica, también merecen un lugar en la historia.

La obra de Mansilla/Tuñón combina la claridad de pensamiento con la riqueza espacial, las técnicas modernas de construcción con la artesanía y la expresión individual con un sentido de la continuidad histórica. Teniendo en cuenta el uso humano, el contexto y la construcción, han alcanzado la poesía arquitectónica a través de la orquestación de los materiales y de la luz. En una época de recetas fáciles y de dogmas pasajeros, Luis el profesor será recordado por sus alumnos de la ETSAM y de las diversas escuelas internacionales en las que fue profesor visitante por su método socrático que revelaba paulatinamente sus posibilidades a cada estudiante, al tiempo que le sugería su propia búsqueda creativa."

Cuando me enteré de la espantosa noticia ayer, me vinieron a la mente inmediatamente todas las ocasiones en que nos habíamos encontrado, como por ejemplo mientras conducíamos por los extensos espacios de Castilla y León para ver el MUSAC casi terminado, o mientras admirábamos la propia casa de Alvar Aalto en Helsinki junto con la mujer de Luis, la pintora Carmen Pinart, y con su socio Emilio: siempre sentía la misma curiosidad por todo, desde los pomos de las puertas hasta la postura filosófica del arquitecto, siempre realizaba las mismas preguntas penetrantes y los mismos comentarios divertidos y siempre esbozaba esa misma sonrisa enigmática y cómplice."

William J. R. Curtis, historiador de arquitectura.

EL PAIS (25.02.2012). "Luis Moreno Mansilla, o la poesía arquitectónica"


 

"Luis Moreno Mansilla estaba entre los mejores, por no decir era el mejor, de los arquitectos que han pasado por el estudio. Su pérdida deja atrás una obra valiosa desgraciadamente interrumpida. El estudio deberá ahora reajustarse y hay que confiar en que no se convierta en otra cosa. Por más que el trabajo de los dos pueda considerarse como hecho al unísono, los matices de una personalidad tan compleja, sutil y sensible como la de Luis Mansilla hacían que su contribución fuera tan definitiva como imprevisible. Se hará sentir su falta.

El miércoles, con la noticia, me temblaban las piernas. Pero al buscar la proximidad en sus palabras, al encontrarme con lo que Luis Mansilla escribió en la dedicatoria de su tesis Apuntes de viaje al interior del tiempo, publicado por la Caja de Arquitectos, el temblor se convirtió en sobresalto: “A mi abuelo Luis, oculista, entre cuyos aparatos ópticos crecí. Murió como a todos nos gustaría morir, de improviso, mientras dormía, la misma mañana en la que debía partir hacia Roma y comenzar esta tesis que ahora le dedico. Conmigo llevé sus antiguas guías de Italia originales Badoeker de 1870 que el día anterior me había regalado”.

No es una premonición pero estremecen sus palabras, si bien hay en ellas algo que hoy también resulta consolador. Acompaña a esta dedicatoria en otra página una constelación de iniciales. ET, por Emilio Tuñón, CP, por su mujer Carmen Pinart. Cabe también pensar que otras aluden a Juan Navarro Baldeweg, a Enric Miralles, a Pedro Feduchi, a Alvaro Soto… a mí mismo, como me hizo saber al envolver mis iniciales, RM, en un círculo… La dedicatoria muestra la sensibilidad de Luis. Su tesis, resultado de un viaje a Suecia siguiendo a Asplund que más tarde se prolongó en Roma, nos hace sentir todavía la presencia de Luis a través de aquellas imágenes que lo atraían. No hay dibujos suyos, pero está repleta de los de otros que describen precisamente su modo de entender la arquitectura.

Se le veía contento. Disfrutó de muchas de las cosas que la arquitectura puede dar. Era una persona sofisticada en la elección de todo aquello que lo rodeaba, sofisticación que trasladaba al tono que quería para su arquitectura. A pesar de la madurez de su trabajo, no había perdido la condición juvenil, casi de estudiante, que llegaba a ser grácil, de una frescura adolescente. Seguramente Luis Mansilla ha estado muy atento al trabajo de su mujer, la pintora Carmen Pinart, con quien compartía una sensibilidad común. Estaba contento con sus hijas. Se puede decir que tuvo una vida plena. Pero también que le hubiera apetecido hacer muchas otras cosas. También a nosotros que las hubiera hecho. Las ocupaciones a las que nos lleva la vida cotidiana hacían que nos viésemos menos ahora y su inesperada desaparición hace que se despierte la conciencia del mal uso que hacemos de nuestro tiempo. Siento no haber podido compartir con él una visita al hotel Atrio de Cáceres. También me hubiera gustado enseñarle los trabajos que estamos haciendo en La Mejorada.

Lo recuerdo dibujando el edificio de La Previsión Española, el aeropuerto de Sevilla, el Museo Thyssen Bornemisza, la Fundación Miró y tantas otras obras. Vivió con nosotros cuatro meses mientras estábamos en Cambridge. Luego, ya en la década de los noventa, la mayoría de edad y los primeros encargos dieron lugar al comienzo de su carrera independiente: la unión de dos personas que sentían de un modo común pero con cualidades diversas. Emilio Tuñón tiene unas grandes dotes de arquitecto. Luis tenía la capacidad de pensar en todo aquello que la arquitectura puede expresar. Ha sido la feliz conjunción de estos dos arquitectos la que ha dado lugar a una obra propia, singular y atractiva, valorada dentro y fuera de España. La obra que hasta ahora han construido siempre fue sólida y fresca, madura desde el principio. Con el MUSAC abrieron la visión de lo que iba a ser la nueva idea figurativa de los noventa: no ligada a problemas estructurales o formales sino deudora de la nueva cultura digital que da lugar a una nueva versión de la obra abierta.

Hace dos semanas me pidieron de la Glasgow School of Art una referencia porque querían nombrar a Tuñón y Mansilla profesores honorarios. Terminé la carta diciendo que era difícil encontrar otros dos con tanto mérito. Cabía esperar grandes cosas y seguro que el estudio las logrará. Por simpatía, en el sentido etimológico del término, por ese contacto diario con Luis, algo de las virtudes de Luis está ya en Emilio. Y aunque la triste pérdida haga inevitable establecer un antes y un después, sería una gran cosa que el trabajo del estudio se produzca sin discontinuidad."

Rafael Moneo, arquitecto.

EL PAIS (24.02.2012). "En memoria de Luis M. Mansilla"


"Luis Moreno Mansilla murió la noche pasada en Barcelona a los 52 años. Había viajado con su socio Emilio Tuñón para presentar el último libro sobre otro brillantísimo arquitecto español tempranamente desaparecido hace 11 años, Enric Miralles. A Tuñón y a Mansilla (nacidos ambos en Madrid en 1959) les gustaba hacer las cosas juntos y el parón económico de los últimos años les había devuelto la oportunidad de compartir viajes y clases, además de las visitas de obra. Llevaban dos décadas asociados y más de una siendo los mejores arquitectos de España, los mejores entre los sólidos, entre los que ya nada tienen que demostrar y sin embargo creen que deben hacerlo. Eran proyectistas con tanta cabeza como tacto y cultura, los herederos naturales de Rafael Moneo -con quien trabajaron durante diez años- aunque, como hijos también de otro tiempo, disfrutaron de una mentalidad más plástica e inventiva a la hora de lanzarse a probar composiciones y materiales..."

 

Anatxu Zabalbescoa

EL PAIS (23.02.2012). "Un hombre joven, un arquitecto maduro"


EL CULTURAL.ES. EL LEGADO DE LUIS M. MANSILLA

VIMEO_MANSILLA Y TUÑÓN

VIMEO_"EL ÁGUILA"