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09/06/2012 | Revista de prensa

LA VOZ DE GALICIA. ENTREVISTA A FELIPE PEÑA.

«En los 70 se tiraron edificios que ahora estarían protegidos»
Sus alumnos han presentado cientos de ideas para mejorar Carballo


La casualidad trajo al arquitecto Felipe Peña Pereda (Madrid, 1944) a Galicia hace casi treinta años y ahora ha querido relacionarlo con Carballo. No tanto por su trabajo a nivel privado como por su faceta de docente, ya que también es profesor titular de Proxectos Arquitectónicos en la Universidade da Coruña. El martes dio a conocer en la capital de Bergantiños un avance de las propuestas de los estudiantes de arquitectura de tercer curso para diversos espacios urbanos y rurales, y pronto presentará el curso de verano que la escuela de arquitectura impartirá en julio en el Fórum.

-Últimamente se han estrechado las relaciones entre la escuela de arquitectura y el Concello de Carballo. ¿Como va el noviazgo?

-Este año, por un lado, hemos tenido el Máster de Arquitectura y Paisaje, que en el primer trimestre hizo un trabajo sobre el entorno del Anllóns, y ahora son los alumnos de tercer curso de Proyectos y Urbanismo los que han estado trabajando durante casi todo el año en cuatro proyectos para emplazamientos en Carballo. Los hemos presentado esta semana, y luego haremos una publicación.

-Son tantos proyectos que sería imposible materializarlos todos, ¿pero qué aportan?

-Es verdad que son trabajos académicos, pero hay muchas ideas y, sobre todo, hay una reflexión muy intensa sobre diversas zonas de Carballo, que es un municipio muy variado.

-La imagen urbanística que tenía Carballo a principios del siglo pasado cambió radicalmente con el bum de los años setenta. ¿Cómo valora el resultado de esa evolución?

-Carballo es un desorden edificatorio enorme. Ha habido varios planes, los primeros en época de mucho desarrollo y mucha construcción, por lo que daban muchas alturas, y por otro lado, se ha ido construyendo de manera discontinua, un solar y cuatro más allá otro. Ahora el desorden es total, y en una situación de crisis como en la que estamos es difícil pensar que se vayan a homogeneizar las alturas o que se vaya a regularizar y compactar. Por eso nosotros se lo presentamos a los alumnos como algo convulso, conflictivo, donde las desigualdades y el desorden están ya establecidos, y posiblemente no tienen una solución. Lo que sí hay son posibilidades de intervención aisladas para crear pequeños ámbitos, jardines, plazas, que lo hagan habitable.

-¿Es posible que la crisis actual ofrezca la posibilidad de repensar lo que se quiere hacer?

-Sí. No cabe duda. Precisamente de todo esto nos surgió la idea del curso de verano Estratexias urbanas para tempos que crise, para el que estamos preparando los contenidos, y que dirige mi compañero Cristóbal Crespo. Estamos bastante ilusionados, porque, precisamente, es la manera de reflexionar sobre como la crisis tiene su lado malo, porque se construye poco, hay paro... Pero esa lentitud nos va a permitir pensar y hacer las cosas con más tranquilidad y, sin duda, mejor en el futuro.

 -¿Los arquitectos están muy tocados por la crisis?

-Sin duda. Los arquitectos ahora se encuentran con que hay edificios construidos para cuatro o cinco años. La demanda de vivienda ya está cubierta, y se va a construir poco, por lo menos a corto plazo. Pero en este tiempo se ha ralentizado completamente el ritmo de construcción y el ritmo de concesión de licencias de los ayuntamientos, y lo que nos gustaría en el curso es que surgiesen ideas para trabajar en tiempos de crisis, en qué lugares, de qué manera...

 -¿Qué alternativas hay, y ya no solo para los profesionales, sino para los jóvenes que se están formando para ser arquitectos?

-Esa es la cuestión quizás más delicada de todas. Así como en otras titulaciones han disminuido las matrículas, en la escuela de arquitectura siguen al mismo ritmo, y eso nos está empezando a preocupar. Porque si el motor principal, que es la construcción de nuevas edificaciones, está casi parado, es importante pensar en otras posibilidades. Es cierto también que la profesión de arquitecto es bastante versátil, bastante flexible, y explicamos a nuestros alumnos que, por ejemplo, pueden dedicarse al cálculo de estructuras, a la fabricación de elementos prefabricados en talleres, al interiorismo, en el que hay muchísimo trabajo porque los locales se están renovando continuamente... Aunque tal vez el campo mayor es la rehabilitación, porque el patrimonio arquitectónico envejece continuamente, hay que renovar edificios, instalaciones, ascensores...

 -Lleva usted casi treinta años en Galicia. ¿Como ha cambiado desde entonces?

-Mucho, pero fíjate que la mayor fuente de desorden es en los años sesenta y setenta, en los que salen esos edificios de ocho plantas junto a otros de cuatro, y todo eso procede de aquella época.

 -En Carballo fue todavía peor, porque se echaron abajo edificios emblemáticos.

-Carballo tenía un casco de cierta coherencia, pero en los setenta esa tensión edificatoria, que no respetaba nada, provocó que se tirasen edificios que seguramente ahora estarían protegidos. En aquella época no se respetaba nada.

 -¿Proyectos como los que han elaborado sus alumnos pueden ayudar a cambiar esa imagen?

-Nuestros proyectos son, sobre todo, imágenes, y evidencian que las cosas podrían ser de otra manera. Para cuidar la ciudad no hacen falta grandes inversiones, sino cuidar las oportunidades que aparecen en los intersticios de la ciudad. Ahora defendemos que la ciudad se vaya haciendo más con temas de gestión que de inversión.

LA VOZ DE GALICIA (03.06.2012. ENTREVISTA A FELIPE PEÑA.

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